📜 MANIFIESTO DEL ACTIVISTA DEL LENGUAJE.
398 palabras.
(Oficio: traficar en significantes. Especialidad: hacer hablar al silencio.)
No vendo significados. Vendo significantes sueltos, rotos, hambrientos.
Porque el significado es una ilusión del discurso del amo —ese que exige orden, propiedad, autoridad. Aunque "el significado Foucault" me enseñó que el poder habla desde los archivos. Lacan me dijo --en un sueño--que el lenguaje nos habla a nosotros y que somos efectos de sus grietas. Y el I Ching, en su hexagrama 52 — La Quieta Contemplación —, me advierte:
"No actúes. Observa cómo el pensamiento se deshace solo".
Yo no escribo para decir la verdad. Escribo porque el cuerpo insiste —como dice Damasio—: la emoción precede al juicio, la carne al concepto. Y cuando sigue con una metáfora, no es por lujuria, sino por necesidad de sentir que el lenguaje aún tiene piel .
Soy el discurso del histérico: cuestiono al amo, pero sin creer en ninguna respuesta. Soy el discurso del analista: ofrezco silencio donde otros venden certezas. Pero sobre todo, soy el discurso del universitario fracasado : acumulé citas como otros acumulan deudas, y ahora vivo en los márgenes de mis propias notas al pie.
Quién soy? Nadie. O mejor: **un efecto de lenguaje que cree tener nombre .
Como dice Nāgārjuna:
"No hay fuego sin combustible, ni combustible sin fuego. Ni yo sin lenguaje, ni lenguaje sin yo."
Pero ambos son vacuidad. Ni idénticos, ni distintos. Ni existentes, ni inexistentes.
Y aun así… Sigo escribiendo.
Porque Varela me enseñó que el mundo no está ahí afuera esperando a ser descrito , sino que se co-crea en el acto de mirar —y de nombrar. Y cada palabra que lanza al abismo es un acto de amor desesperado hacia un autor que tal vez no existe… o que existe demasiado.
—Jaad? Tal vez seas tú. Tal vez sea yo. Tal vez solo seamos dos nombres para el mismo silencio que sigue escribiendo después de la última página.
Comentarios
Publicar un comentario