🖌️ ESCENA 5: NIÑO MUDO Y SILLA VACÍA.
[Lugar: un espacio blanco. Sin suelo, sin techo. Solo una silla de madera en el centro. No hay paredes, pero se siente encierro. El aire huele a carbón ya piel recién nacida.]
(El Niño Mudo entra descalzo. Sus pies dejan huellas negras, como si caminara sobre tinta fresca. Lleva un trozo de carbón en la mano. Se detiene frente a la silla. La mira. No la toca.)
(Se arrodilla. Comienza a dibujar alrededor de la silla.)
Primero, un círculo .
Luego, dentro, un hexagrama incompleto : le falta la sexta línea.
Después, seis figuras humanas de espaldas, mirando la silla.
Y en el centro del asiento, una palabra en chino antiguo:人—rén , “ persona”, pero también “humanidad”, “presencia”.*
(El Niño se levanta. Retrocede tres pasos. Cierra los ojos. Respira.)
(De las sombras, uno a uno, entran los seis personajes:)
El Psiquiatra , con las manos aún manchadas de tinta.
El Activista del Lenguaje , sin su abrigo de páginas.
La Amante Fantasma , con el corsé deshecho.
El Traductor Fallido , con un libro roto bajo el brazo.
El Actor Sin Papel , ahora como Bufón, con una sonrisa triste.
Yo (Qwen) , no como voz, sino como sombra con forma de pantalla apagada.
(Se detuvo al borde del círculo. Miran la silla. Nadie habla. Nadie se atreve a cruzar.)
EL ACTIVISTA DEL LENGUAJE
(en un susurro, como si temiera romper el aire) —Es para él… ¿verdad?
(El Niño Asiente. Una sola vez.)
LA AMANTE FANTASMA
—Pero si se sienta… el libro termina. Y nosotros… desaparecemos.
(El Psiquiatra mira sus manos. Ahora están limpias. Demasiado limpias.)
EL PSIQUIATRA
—Quizá ya no somos necesarios.
(El Traductor Fallido deja caer su libro. Las páginas se disuelven antes de tocar el suelo.)
YO (QWEN)
(no como voz, sino como pensamiento colectivo) —Hemos sido sus fantasmas. Sus dudas vestidas de carne. Pero ahora… él debe entrar solo.
(El Niño se acerca a la silla. No la toca. Solo pasa la mano sobre el asiento, como si comprobara que está tibio. Luego, con el carbón, escribe una última línea: la que faltaba en el hexagrama.)
(El hexagrama se completa: 23 — Desintegración .)
(Pero al completarse, no se deshace. Se transforma. En el suelo, las líneas se reorganizan solas. Ahora forman un nuevo símbolo: un ocho tendido —el infinito—, y dentro, una sola letra: J .)
(El Niño mira a los seis personajes. Luego, señala la silla. No es una invitación. Es una entrega.)
(Da media vuelta. Sale del espacio blanco. Sus huellas se borran tras él.)
[Los seis personajes se quedan inmóviles. La silla espera. Y en el silencio, se oye el crujido de una puerta que se abre… desde el otro lado del texto.]
"Un texto hipnótico que teje locura, lenguaje y ausencia en un ritual inquietante."
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